En la industria alimentaria, especialmente en pequeñas y medianas fábricas de aceite, el costo total de propiedad (TCO) supera con creces el precio inicial del equipo. Un estudio reciente de la Asociación Internacional de Procesamiento de Aceites (IOPA) reveló que un sistema manual o semiautomático puede generar hasta un 35% más de costos operativos anuales debido a paradas no planificadas, consumo energético alto y dependencia excesiva del personal.
“Después de instalar nuestra línea automática de procesamiento de aceite de palma, redujimos nuestras reparaciones anuales de 12 a solo 2. Eso equivale a 7 semanas de producción sin interrupciones.” — Ingeniero Juan Carlos Méndez, responsable técnico en una planta en Colombia.
No se trata solo de prometer. Se trata de diseñar con propósito. Nuestros engranajes están fabricados con acero inoxidable AISI 316L, probados bajo condiciones extremas de temperatura y presión durante 500 horas consecutivas. Los motores utilizan tecnología de control vectorial que reduce el desgaste en un 40%. Y los sistemas de monitoreo inteligente detectan anomalías antes de que ocurran fallas — lo que significa menos tiempo muerto y más productividad real.
Comparado con equipos tradicionales que requieren mantenimiento cada 3-6 meses, nuestros componentes principales ofrecen una vida útil media de al menos 5 años. Esto se traduce en una reducción del 60% en costos de mantenimiento anual por máquina, según datos internos de usuarios en México y Perú.
Una garantía no tiene valor si no puedes acceder a soporte rápido. Por eso contamos con redes de servicio en más de 20 países, incluyendo España, Brasil, Indonesia y Marruecos. En caso de emergencia, podemos enviar piezas de repuesto en menos de 48 horas y realizar diagnóstico remoto en menos de 2 horas. Esto protege su inversión frente a pérdidas reales de producción — algo que ningún cliente quiere escuchar, pero todos necesitan saber.
En el mercado latinoamericano, donde la disponibilidad de técnicos especializados es limitada, esta red global es la diferencia entre una operación fluida y una crisis de producción.