La producción de aceite de palma a pequeña y mediana escala requiere un dominio absoluto de cada etapa del proceso para garantizar no solo un alto rendimiento sino también la estabilidad y la calidad del producto final. Desde la recepción del fruto hasta el aceite refinado listo para el mercado, el control preciso de parámetros críticos determina el éxito operacional y la rentabilidad sostenible.
En el procesamiento de frutos de palma, la diferenciación entre el fruto entero y el núcleo influye directamente en las fases iniciales. La eliminación de impurezas (piedras, hojas, tierra) mediante cribas y sistemas de agua asegura una materia prima limpia. Posteriormente, el lavado en sistemas cerrados previene la contaminación microbiológica.
El llamado “desgarrado” o trituración mecánica ajustada a fragmentos de 5-7 mm promueve una mayor superficie de contacto para la extracción eficiente del aceite. En frutos enteros, este tamaño optimiza la liberación del aceite sin generar exceso de pasta, protegiendo la calidad. Para el núcleo, se prioriza un triturado más fino, considerando su menor contenido oleoso.
| Parámetro | Fruto Entero | Núcleo de Palma |
|---|---|---|
| Tamaño de Partículas (mm) | 5-7 | 3-5 |
| Nivel de Humedad (%) | 12-15 | 10-12 |
| Tiempo de Lavado (min) | 15-20 | 12-15 |
En el corazón de la extracción se sitúa la prensadora de tornillo con control dinámico de presión (entre 1500-2500 psi), temperatura (45-60 °C) y tiempo de permanencia (4 a 8 minutos). Estos parámetros ajustados según las características del fruto son determinantes para maximizar la extracción y minimizar la degradación del aceite.
El seguimiento de la temperatura mediante sensores de alta precisión (<±1 °C) asegura que la licuefacción del aceite sea eficiente sin sobrepasar umbrales de oxidación. Por ejemplo, un ajuste a 55 °C durante 6 minutos ha demostrado mejorar la tasa de extracción en un 6-8% respecto a condiciones estándar.
Esta etapa está monitoreada bajo la normativa ISO9001, garantizando parámetros estrictos para el control de calidad:
La integración de sistemas automáticos para monitoreo continuo potencia la confianza y facilita auditorías internas y externas según estándares internacionales.
La implementación de esterilizadores avanzados con control sincronizado a los sistemas de temperatura asegura la eliminación óptima de microorganismos sin afectar la estructura lipídica. Esta coordinación permite un balance perfecto entre seguridad alimentaria y eficiencia energética, fundamental en plantas con rendimientos diarios de hasta 1800 toneladas, como el caso de la planta Omega Palma.
El resultado: reducción de consumo energético hasta en un 12%, manteniendo la eficiencia productiva e incrementando la vida útil de los equipos.
Omega Palma reporta un mantenimiento de capacidad diaria de procesamiento de 1800 toneladas implementando mejoras continuas en sus etapas de desgomado y prensado, ajustando parámetros en tiempo real mediante PLC y controladores IoT. La experiencia resalta el compromiso entre productividad y sustentabilidad, factores vitales en mercados cada vez más competitivos.
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